Tomado de EL TIEMPO

EL TIEMPO MIÉRCOLES 18 DE ABRIL DE 2007

Superintendente de Vigilancia dice que de 34 empresas autorizadas para prestar servicios caninos han encontrado anomalías en 19. Algunas empresas recurren a múltiples maniobras para evadir controles.


VIVIANA PINEDA HINCAPÍE
REDACTORA DE EL TIEMPO

Los engaños detrás de los perros vigilantes

"En un importante Ministerio hay una perra, una labrador dorado, que se llama Brisa. Antes se llamaba Aleja, pero le cambiaron el nombre para ocultar que hace tiempo cumplió la edad reglamentaria de retiro, y que no debería estar trabajando".


Esta afirmación, pronunciada por un ex empleado de una empresa de vigilancia, evidencia la forma como las empresas de seguridad juegan con la idoneidad de lo caninos que detectan explosivos y, de esta forma, ponen en peligro la vida de los ciudadanos que dicen proteger.


No son casos aislados: hoy 19, de las 34 empresas con medios caninos autorizadas para funcionar, tienen en curso procesos sancionatorios por anomalías en la prestación de sus servicios.


La ciudad ya ha padecido las consecuencias del poco control a esta modalidad de vigilancia: el atentado al club El Nogal, en febrero de 2003 y que costó 36 vidas, pudo haber sido evitado si los perros hubieran detectado los explosivos en el carro bomba.


Así mismo, hace poco, una empresa de seguridad que monitorea la vigilancia de un importante edificio del norte de Bogotá, en el que funcionan embajadas y la sede de un organismo multilateral, realizó una operación de control a la efectividad de los perros de la compañía de vigilancia que contrató ese edificio. Y se llevó tremenda sorpresa, porque los autores de "la prueba" pudieron ingresar al parqueadero del edificio un vehículo que transportaba anfo y dinamita, pese a que fue revisado por uno de los canes.


EL TIEMPO habló con algunos empleados y ex empleados de escuelas de entrenamiento y agencias de vigilancia que dijeron como para ahorrar unos pesos se juega con la idoneidad de de los binomios hombre-perro.

Según uno de ellos "muchas empresas solo tienen dos o tres perros entrenados con los que venden su servicio y presentan las certificaciones anuales, solo que con nombres diferentes.


El resto son perros que no detectan explosivo sino que simplemente llevan y traen objetos". El desempeño de estos animales también se ve afectado por exceso en sus horas laborales. Según la reglamentación de la superintendencia de vigilancia, los perros antiexplosivos que trabajan en búsqueda continua, como los que están en las entradas de los establecimientos comerciales,, deberían trabajar media hora y descansar otra media, y todo esto, por un tiempo no superior a seis horas.


Según, Edgar Fontecha instructor de los perros del Ejército Nacional, "pasados treinta minutos el animal pierde el interés, se le vuelve una rutina y no detecta explosivos". En la práctica la mayoría de empresas de vigilancia no aplican esta norma. En el edificio Torre Central los perros trabajan dos horas consecutivas y en el Centro Comercial Gran estación cuatro horas seguidas.


Todo es un negocio

Adiestradores de perros que piden mantener el anonimato, narraron a EL TIEMPO que algunas empresas de seguridad compran perros robados en un mercado negro que funciona en casas de los barrios San Francisco. San Joaquín, y Suba La Gaitana. Por cada perro, lo ladrones reciben $50.000.


Camila, una bogotana de 23 años, y que prefiere no revelar su apellido, lo vivió en carne propia. Su perro “se perdió” y tres días después lo encontró como “vigilante” en una entrada de un centro comercial.


y es que un perro entrenado puede costar entre dos y seis millones de pesos. Mientras que el servicio de un perro entrenado cuesta mínimo 4 millones de pesos al mes.


Aunque la Superintendencia asegura contar con un grupo de expertos que controlan a estos canes, no precisó ni cuanta gente compone ese equipo, ni cada cuánto se hacen estos controles.